sábado, 16 de julio de 2011

Portazos, gritos y tango.

Despertó sudada tras una larga noche de pesadillas.

Había cambiado su traga sueños de lugar, tal vez por este motivo volvió a tener malos sueños.

Lo quiso olvidar y así que cuando fue, a intentar recordar lo que le había dado un mal descanso nocturno, se puso a ensayar en su estudio a tocar el violín.

Tras poner su música en la habitación contigua a la que dormitaba su extraño hermano con el que convivía angustiosamente, era mayor que ella. Lo había despertado, y se levantó con aires malhumorados. La miró tras la puerta abierta con actitud amenazadora y desafiante. Ella bailaba.

Había dado lugar a un encontronazo visual entre ellos.

Él miró a su alrededor, visualizó un plato que contenía sandía partida.

La volvió a mirar y ella seguía danzando el tango que escuchaba para más tarde ensayar. Con su mirada le dijo, “Hija de puta esa sandía es mía” y ella le gestuó tranquila y nerviosa al mismo tiempo, “Corazón, es mía, ayer compré sandía también”...

Y con un portazo, volvió a dejar en tranquilidad por unos minutos a Ariazna.

Luego escuchaba al extraño hermano gritar, “Necesito la lavadora libre ya, hoy es Sábado. Tengo que hacer la colada, puta, ¿me oyes?”…

Y Ari, tapándose los oídos, tarareaba el tango de Piazzola.

Quiso llorar, pues ese trato de cenicienta, la tenía presa desde hacía muchos años.

miércoles, 13 de julio de 2011

Comían tiempos de crisis

Comía tiempos de crisis general, quería ser maestra de todo, pero no del todo.


Se encontró en la calle y la desgracia la invadió ya desde que era chikitilla.

Llevaba años preguntandose sus porqués a mis.

Volviendo la cabeza hacia atrás, sonreír para continuar levantándose tras las derrotas de cada día, aun seguía viva, y miraba para pensar en sus amigos que ya no están, así, después de un rato y muchos golpetazos en la cabeza se volvía a sentir dévil.


Al principio, me sentía fuerte. Fuerte por ver más mundo, por conocer más personas, por ser más inteligente y tener más cultura.


Lo que Ariazna se encuentra en su recorrido por el mundo, fue una carta.


Una carta que le escribió una gran persona. Un amigo que la quiso. El único diría para ella que nunca fue con interés. El único que le pediría perdón cuando hiciese algo que le molestase.


En esa carta se explicaba un asunto importante.

Aquel que me trajo a escribir la novela, la historia que es lo que sintió en síntesis sin elementos psicodélicos, para que ella se conviertiera en su ángel de la guarda, le tomara en serio y aquel que aun estuviese vivo, le hacia sonreir. Su amor le daba vida.


A veces no era importante sentirse "importante", si no hacer que todo lo que estaba a su alrededor volvéndose a ratos más óptimista que aquello adquiriera un color más tranquilo.

Para que el tema, se desencadenase con resuelo alto, justo y claro.


Para empezar, el sabía todo lo acontecido en Ari desde hacía, exactamente, toda su venteañera vida.


Porque ella le contó, porque el vivió con ella, porque el chateó y habló, chateó, vivió, experimentó, observó, actuó, sintió, jugó, besó, jugó, rebesó, enfadó, decepcionó y rechazó. Porque el escuchó con gusto.


Al final Ari hizo su proyecto pues jugaba ser maestra.

A entrar en un sistema que estaba crispado, en crisis y poco aliento.

Bailaba y tocaba una melodía compuesta por sí misma.

Y

Entre música y teatro. Entre desastre económic y psicodélico llegó la revolución de S.XXI…

así fue como conoció a aquella señora.


Ella era antisistema. Cultura del arte y sabia de la vida.


Era como su árbol sabio que la espera a pie de río.

Desastre que seguía su curso con la narcodroga y mafia (o)culta.

Con una melódica canción de bossa nova, escribió una nota pensando en todo lo que le estaba ocurriendo:

- "¡Cuatro proyectos!". Tres teatreros, dos de teatro y música y otro de música.

Tema complicado. He suspendido las oposiciones con una nota mala. Por hacer lo que no debía hacer cuando estudiaba. Por haber sido víctima de la potencia

:

:

:

: Pasa un rato.

Estupendo. Voy a ser Artísta.

Si porque si en casa me pegan, prefiero vivir en la playa tranquila en una tienda de campaña.

Aquí me siento débil. Allí al menos puedo ser yo. Voy a estudiar más, al final tendré que luchar por ser una actriz mediocre que arriesga su vida con acrobacia. Y luego, seré musicalmente culta.

Quien mucho abarca poco… aprieta? como era. Se me va. Soy como Dory.

Si mi madre ya me lo decía: que No lo estás haciéndo bien.

¿Pero como voy a sobrevivir en un hogar donde nada es como es?

Ni en un mundo que no es el primer mundo. Ni en una comunidad que no lo es.

O lo es. Tanto que la odio. Vivir en un sitio tan pequeño. Y tan ignorante y cabrón.

Procuraré no hacer mucho ruido con el teclado.